Padre e hijo caminan hacia la cancha y apuran el paso a medida que se acercan. La ansiedad y la felicidad empatan en una contienda que no precisa ganador. “¿Te acordás de la última vez que vinimos, cuando vos eras un nene y yo te llevaba de la mano?”, pregunta el papá sin aguardar respuesta, porque continúa su relato: “Es increíble que estemos acá de vuelta, parece un sueño”.