Cinthia Carolina López, de 37 años, es la última víctima fatal por muerte materna que se registra hasta la fecha en Nicaragua, y con ella suman 34 las mujeres fallecidas, según el último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud (Minsa) con fecha hasta el 9 de noviembre. Se reportó que López falleció por neumonía.

Y aunque Rosario Murillo, vicepresidenta designada, se empeña en destacar la inversión en más centros de salud, hospitales y 25 casas maternas en distintas partes del país, no refiere sobre las situaciones que enfrentan las mujeres a la hora del parto. «A un lado está la seguridad ciudadana y al otro lado o a la par, está la seguridad que tenemos las familias nicaragüenses de contar con un sistema de salud que nos garantiza calidad y cariño en todas las unidades», expresó Murillo recientemente.

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Para las especialistas en salud pública, Ana María Pizarro y Ana Quirós, la «propaganda» no basta para salvar vidas, y la prioridad debe ser mantener a médicos capacitados en hospitales y casas maternas. «La muerte materna es una fotografía del país en que vivimos, no basta la propaganda, no basta los grandes anuncios… yo conozco desde hace años que los titulares dicen que se está reduciendo las muertes maternas (pero) en realidad no debería ocurrir las muertes maternas porque la mayoría son evitables», expresó Pizarro.

El mapa de mortalidad materna del primer semestre de 2019 del Minsa, contrasta las declaraciones de Murillo de contar con una «salud de calidad» puesto que refleja que las unidades de salud son el lugar donde mayormente ocurren las muertes maternas, principalmente en las zonas rurales.

Causas se pueden prevenir

De hecho, el mapa del Minsa también señaló que la hemorragia sigue siendo la primera causa de muerte, seguido por la causas obstétricas indirectas (enfermedad existente desde antes del embarazo o que se desarrolló después).

«El hecho que las mujeres mueran en las unidades de salud puede leerse de dos maneras, que la cobertura es cada vez mayor y es más eficiente y tiene capacidad de estar cerca de donde ocurren las complicaciones pero también se puede leer que muchas de las mujeres entran en condiciones que no son de gravedad ni extrema gravedad y mueren por complicaciones en la propias unidades de salud. En ese sentido, hay pistas que nos llevan a decir que ocurren pronósticos muy tardíos o diagnósticos errados, toma de decisiones demasiados tarde…», refirió Pizarro.

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Pizarro, quien fuera jefa de la Unidad de Cuidados intensivos del Hospital Bertha Calderón, explicó la muerte por hemorragia está ligada a la pobreza, desnutrición o información sobre embarazo. «En la hemorragia tenemos una serie de factores que tienen que ver con la pobreza, ignorancia, subordinación femenina, la baja nivel de nutrición de las mujeres y la falta de conocimiento de cómo evitar los embarazos en edad muy temprana, como son las niñas y adolescentes, que no pueden ser evitadas ser violadas; cuando las mujeres son arribas de los 35 y 40 años, cuando las posibilidades de morir por hemorragia se incrementan», declaró.

Pero observó: «la hemorragia es una forma de morir de la pobreza, cuando el sistema de salud llega demasiada tarde, llega sin personal con suficiente entrenamiento para atender esa complicación… es necesario saber que con 20 minutos de hemorragia intensa la mujer puede perder la vida.. la hemorragia posparto podría reducirse a su mínima expresión si la presencia del Ministerio de Salud y su personal entrenado estuviera garantizada».

Pizarro afirmó que aunque existen muchos casos donde la falta de atención de calidad, ya sea en el domicilio, casas maternas o centros de salud, conllevan a la muerte de la mujer estos no son investigados por las autoridades correspondientes. «La mayor parte de las muertes maternas no se llevan a investigación, no se estudian. Eso es un círculo que la vida de las mujeres corren peligro y no se vea con claridad de qué manera se esta resolviendo el problema».

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Atención integral

«La mayoría de las muertes maternas son evitables. Las soluciones sanitarias para prevenir o tratar las complicaciones son bien conocidas. Todas las mujeres necesitan acceso a la atención prenatal durante la gestación, a la atención especializada durante el parto, y a la atención y apoyo en las primeras semanas tras el parto», señala por su parte la Organización Mundial de la Salud.

Al respecto, Quiros, directora del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas), cuestionó que Murillo en vez de hacer propaganda a las construcciones y remodelación de hospitales y casas maternas, esté preocupada por reducir la tasa de embarazos adolescentes y brindar una «atención prenatal adecuada».

Nicaragua, junto a Guatemala, es uno de los primeros países que encabezan la lista de embarazo adolescente en la región.

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«La mortalidad materna es más alta en niñas embarazadas, la primera tarea debería ser prevenir la violación sexual en niñas que termina en un embarazo y pone en alto riesgo esas vidas. Un segundo elemento clave es educar a la población en cuáles son las señales de peligro durante el embarazo y los servicios a lo que pueden acudir… el tema de educar como alertar debería ser una tarea fundamental en vez de estar pidiendo confianza», dijo Quiros, en alusión a las palabras de la exministra de salud, Sonica Castro, que  llamó a la población a mantener confianza en el trabajo que realiza el Minsa, bajo las «políticas de justicia social y equidad» del régimen de Daniel Ortega.

La pobreza, la distancia, la falta de información, la inexistencia de servicios adecuados y las prácticas culturales son factores que señala la OMS que impiden que las mujeres reciban atención durante su embarazo o parto.

«Antes que la propaganda (política) lo que hace falta es la educación, la equidad de género, la igual consideración y respeto hacia las decisiones de las mujeres, la capacidad de las mujeres de exigir a su pareja un método anticonceptivo seguro, que la responsabilidad anti concepción no esté solamente en manos de las mujeres, que los hombres sean responsable de su propia reproducción, que los métodos anticonceptivos sean conocidos y accesibles…», expresó por su parte Pizarro.

Las cifras en muertes maternas han venido bajando de 52 en el 2016, 48 en el 2017 y 47 en el 2018. Sin embargo, para las especialistas, los números brindados por el Minsa no genera credibilidad y no muestra la realidad del país, ya que pudiera existir un subregistro. «Las fuentes han sido a lo largo de los años muy poco confiable cuando se trata de las muertes maternas… nadie de Nicaragua tiene la posibilidad de conocer las estadísticas en su realidad, solo podemos ver lo que se ha publicado». manifestó Pizarro.